lunes, 17 de julio de 2017

CHISTE DEL LUNES: PEQUEÑA HISTORIA.





EL MALDITO PICOR
Me pica y me pica. No sé cómo tengo que decirlo. Me han llevado al médico, pero no ve nada. Lo curioso, es que es salir del coche para entrar a consulta y ya no noto esas ganas tan grandes de rascarme. Me siento más tranquilo, pero después de salir del hospital, es sentarme en el coche y al poco volverme esos picores. Ya me callo, a ver quién es el guapo que se pone a aullar en medio de la autopista. Mi ama es una completa histérica, y no quiero tener un accidente, mi amiga Rosi opina igual, le encanta vivir entre mi pelaje, pero no le gusta nada ir al veterinario, vete a saber por qué, a mí me tratan muy bien. 


lunes, 3 de julio de 2017

HISTORIA DE CHISTE.




UNA NOCHE BIEN APROVECHADA

DESDE UN COCHE DE POLICÍA CUALQUIERA

-Llamando al comandante Luis.
-Al aparato el comandante Luis.
-Soy Ginés, mi comandante, le tengo localizado entre la calle del palomo y la del avestruz. Usted dirá.
-Sígale el rastro que voy para allá. No le pierda   teniente, que nos jugamos mucho en esto.
-A mí me lo va a decir que llevo noches sin poder dormir.
-Ginés, esto se va a acabar hoy mismo, confíe en mí.
-Dios le oiga mi comandante.
MEDIA HORA DESPUÉS
El comandante Luis da un golpecito en la ventanilla del coche de incógnito del teniente Ginés. Este abre la puerta.
-Póngame al día teniente.
-El sujeto acaba de entrar en ese bar, después de abandonar el hotel.
-¿Lleva algo con él?-Pregunta interesado.
-No sé  mi comandante. Lleva un abrigo, es grueso, podemos tal vez, sospechar que tiene algo oculto.
-No, no creo, no actúa así .- El comandante se frota la barbilla.- No podemos contar con refuerzos, ya sabe que esto es secreto, no puede salir de aquí.
-Lo que usted diga mi comandante, yo, con tal de solucionar esto…
-Nos la jugamos Ginés, nos la jugamos…
-Ya, mi comandante, pero creo que merece la pena.
-Todo por la familia, Ginés.
Los dos se abrazan emocionados.
-Por fin, mi comandante.
-Por fin, Ginés.
QUINCE MINUTOS DESPUÉS
-Comandante, parece que el sujeto abandona el bar.
-Sígale sigilosamente, que no se entere de nuestra presencia.
-A sus órdenes.
CINCO MINUTOS DESPUÉS, ENTRANDO EN UN CALLEJÓN OSCURO.
-Le tengo a tiro, mi comandante.
-No diga sandeces Ginés, un buen porrazo y nos lo llevamos. Pero no le de muy fuerte, necesitamos que cante.
-Sí, mi comandante, a sus órdenes.
PORRAZO QUE TE CRIÓ
-Pues sí que pesa el condenao, abra el maletero Ginés, yo le sujeto.
QUINCE MINUTOS DESPUÉS
- ¡Por Dios, ¿qué hago aquí? - Dice el preso maniatado.
- Tienes que cantar. Pero ya.
-No puedo, ¿sabe usted lo que eso me supondría?
-Nos da igual. Canta.
-¡Quítenme esa luz de los ojos!
-Canta y te la quitamos.
-Está bien, lo hago. Pero no saben lo que me va a pasar después.
-Y tú no sabes lo que te va a pasar si no empiezas ya a cantar, que no tenemos toda la noche.
-Ustedes ganan. Canto.
-Ginés, abre la puerta que mi hija y mi mujer le oigan bien.
- ¿Empiezo por la traviata?- Pregunta el hombre maniatado.
-Empiece por donde quiera, pero cante ya, joder.
-Comandante, la próxima vez me encargo yo de recoger las entradas para el concierto ¿De acuerdo? Que no sabe cómo se ha puesto su hija al enterarse de  que no teníamos entradas para el concierto de Churroski.